Los niños y niñas aprenden a usar el lenguaje escrito de manera similar a la que aprenden
a usar el lenguaje oral.
Este aprendizaje es un proceso activo y dinámico, donde el niño o niña va construyendo
sus conocimientos con base en las experiencias significativas que se le ofrecen.
ordenar palabras
Una pregunta clave que debe formularse todo educador y padre es: ¿ cómo favorecer este proceso de aprendizaje ?
Desde la perspectiva del lenguaje integral, sugerimos en primera instancia poner a disposición de los niños y niñas toda clase de material impreso, como son: revistas, libros de cuentos, periódicos, libros con instrucciones, libros de poesías, entre otros.
También se le debe brindar espacios de lectura y escritura, donde el maestro es un modelo lector de los alumnos.
Estas sencillas acciones despiertan en ellos la curiosidad por la lectura y la escritura, permite que descubran la relación que existe entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito, dando paso a que se apropien de la lectura y la escritura.
Al iniciar este proceso, se deben tomar en consideración las acciones listadas a continuación.
fichero
Evaluación diagnóstica: nos permite determinar el nivel de conocimientos que los niños ya poseen sobre el sistema de escritura.
Planificación colaborativa: nos permite tomar en cuenta los conocimientos previos que tienen los alumnos sobre diversos temas, e integrar a la unidad mensual o trimestral, sus intereses y necesidades de aprendizajes.
Actividades sugeridas: señalar letras iniciales, contar sílabas que componen las palabras, clasificar las palabras según número de sílabas, hacer familias de palabras.
El alfabeto resulta un componente que genera mucho espacio de aprendizaje.
La motivación constante, el estímulo, el ambiente de aceptación y respeto invita a los niños a tomar riesgos sin temor de ser juzgados o amonestados.
Aprender a leer y a escribir es un proceso difícil para los niños, la paciencia y la tolerancia se convierten en ingredientes que los llevan a disfrutar de estos momentos de aprendizajes; se toman la libertad de escribir sin amenazas, y utilizan la escritura como medio de comunicación.
La maestra debe tener mucha paciencia y ofrecer a los niños y niñas todo su afecto y comprensión. Los gritos hostiles y palabras ofensivas provocan angustia, desmotivan a los niños y, más que acercarlos, los aleja del proceso lector.
Espero mi artículo sea de su agrado, Dios les bendiga.




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